Blankenberge

Blankenberge es una de las ciudades costeras más conocidas de Bélgica, perfecta para pasar un día de playa si el tiempo acompaña.

En su origen fue un tranquilo pueblo de pescadores, pero, desde los inicios del siglo XX, empezó a ser frecuentado como lugar de veraneo. En la actualidad, es un tradicional destino vacacional.

Alrededores de Brujas

Blankenberge

Qué ver y qué hacer en Blankenberge

En su extensa playa, que supera los tres kilómetros, destaca el muelle conocido como “Pier”, una estructura que se adentra más de 300 metros en el mar y en cuyo extremo se encuentra un coqueto pabellón circular desde donde tendrás bonitas vistas (también hay un restaurante). El largo muelle fue levantado originalmente a finales del siglo XIX aunque tuvo que ser reconstruido tras la primera guerra mundial.

Un animado paseo marítimo, en el que se suceden los edificios de apartamentos, recorre toda la playa y en él encontrarás numerosos establecimientos: restaurantes, tiendas, cafeterías… En uno de los extremos verás también el puerto deportivo, ubicado en el mismo lugar donde antaño estuvo el puerto de pescadores.

Detrás del paseo se encuentran las calles principales de la tranquila localidad que, en verano, llega a doblar su población con la llegada de los turistas que desean disfrutar de la costa. En la época estival la actividad comercial se intensifica notablemente. El actual edificio del casino marca el centro neurálgico del pueblo, siendo, no solo un lugar de ocio y juego, sino un referente cultural de la localidad en el que se organizan exposiciones y eventos de carácter muy diverso.

Si te apetece, también es interesante visitar el National Sea Life & Serpentariun (Koning Albertiaan), una exposición sobre la flora y fauna del Mar del Norte que incluye un gran acuario donde observar a las distintas especies marinas (abre todos los días de 10:00 a 17:00).

Cómo llegar a Blankenberge desde Brujas

Para llegar desde Brujas, tienes trenes y autobuses, pero una buena idea es viajar en el Kusttram, el tranvía más largo del mundo, que recorre los 68 kilómetros de costa belga deteniéndose en las localidades de veraneo más frecuentadas. Puedes cogerlo en Oostende ( a 30 kilómetros de Brujas y con conexión directa por tren). El paseo por la costa te encantará.